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Por: Cortés de Haro Mariana, Pérez Hernández Laksmi Emmine, Ramírez Carrera Sandra Itzel, Ramírez Díaz Mónica Lisette

  • La industria de la moda representa en México un 2.4% del Producto Interno Bruto (PIB). A pesar de su gran aportación económica a nivel mundial, su popularidad ha aminorado gracias a la visibilización de las grandes problemáticas ambientales y sociales que su producción desencadena. Como alternativa del consumo de ropa, surge la comercialización de ropa second hand, un estilo de vida que propone garantizar la economía de las compradoras y disminuir su huella ambiental. 

“Saqué la mano izquierda por un hueco para atraer la atención de la gente, les grité que estaba atrapada y que no podía soltar mi mano derecha, así que les pedí que me dieran algo para cortarla.” Fue un testimonio rescatado por la BBC de una mujer atrapada entre los escombros de lo que fue la Rana Plaza, un edificio de ocho pisos ocupado principalmente por complejos textiles de marcas como Inditex que, la mañana del 24 de abril del  2013, dejó un saldo de 1,134 fallecidos y más de 2,000 heridos entre sus escombros, según cifras oficiales de El País.

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El inmueble se encontraba en Sava, cerca de la capital de Bangladesh, Dhaka. Un día antes, trabajadoras y trabajadores anunciaban la aparición de grandes grietas y luego de una revisión profesional de las mismas, se determinó que el edificio debía ser inhabitado. Por exigencias del dueño, al siguiente día las personas se presentaron a trabajar, con la imposibilidad de escapar de las malas condiciones del establecimiento.

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El suceso expuso la precariedad laboral que se sufre en Bangladesh, uno de los principales países exportadores de materia textil. De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo, para 2014 la industria empleaba a 2,3 millones de trabajadores, el 80% mujeres. A partir del derrumbe de la Rana Plaza, el gobierno se comprometió a reestructurar el Departamento de Inspección de Fábricas y Establecimientos (DIFE), además, a nivel mundial aumentó la discusión acerca de las diversas problemáticas que alberga la industria textil.

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Fotografías recuperadas de: "La Dura Industria Textil en Bangladesh", Youtube Lethal Crysis - Rubén Diez.

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Aunado a las condiciones laborales de producción de textiles, la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) establece que la industria de la moda es la segunda más contaminante en el mundo. Al respecto, han surgido iniciativas como la Alianza de las Naciones Unidas por la Moda Sostenible, creada en 2019, con el objetivo de detener las prácticas perjudiciales para el medio ambiente y la sociedad producidas por este sector.

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Lo que se propone es crear un diálogo entre los diferentes actores que interfieren en la producción y comercialización de moda rápida para buscar alternativas que sean más amigables con el planeta, consumidores y trabajadores. Para que exista una total sostenibilidad en la industria de la moda, es necesario garantizar no sólo la moderación en el uso de químicos en la producción, sino la aplicación de los derechos humanos de los y las trabajadoras que laboran para el sector.

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A nivel mundial, la Alianza se prevé como un avance para conseguir la transparencia y colaboración de las grandes marcas. Sin embargo, desde hace décadas, mujeres y hombres han aportado una propuesta de manera individual para que estos efectos cesen: el consumo de second hand. En los últimos años, el fenómeno de la compra y venta de ropa de segunda mano ha acrecentado gracias a tres premisas: es más barato, es único y es responsable.

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Rita Abundancia, en un artículo de El País, menciona: “El gusto por la ropa usada va más allá de un simple gesto estético retrovisor. A veces encierra toda una filosofía de vida, un activismo ideológico y un afán por cambiar el curso de la industria de la moda para seguir por el camino de la ecología, el anticapitalismo, oponerse a la uniformidad y abrazar, en la medida de lo posible, el autoabastecimiento”.

Mariel Sánchez Torres es creadora de panpan.mx, una tienda en línea que actualmente cuenta con más de 13 mil seguidoras. Panpan surgió en 2018 luego de un arrebato por comprar ropa nueva en las rebajas de verano, Mariel se percató de que el dinero para los gastos del mes le era insuficiente y decidió vender la ropa que ya no utilizaba a través de Instagram, “si la ropa me hunde, que la ropa me salve”, pensó. 

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Mariel comenzó a comerciar las prendas de sus amigas cercanas hasta que uno de sus amigos la incentivó a asistir a las pacas, “yo no sabía la cantidad de ropa que existía en el mundo ni la calidad de la misma ropa [...] ir a paquear es un proceso.” De acuerdo con un artículo de INFOBAE, la ropa de paca llegó a México en los 80. El fenómeno a nivel mundial era un indicador del poder adquisitivo y fue utilizado como vehículo de rebelión para la comunidad LGBT*+ y los comunistas.

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Uno de los grandes obstáculos para la comercialización de estas prendas son los tabúes que aún permean sobre su consumo. Entre los más populares se encuentran que es ropa sucia y, por lo tanto, un considerable foco de infección. Una de las premisas más importantes de cada bazar es entregar las prendas limpias y en buen estado, la tarea de tiendas como la de Mariel Sánchez, ha sido deshacerse de los tabúes para reivindicar el sentido de la moda: 

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“Nosotras como vendedoras tenemos la responsabilidad de que esto (los tabúes de la ropa second hand), si no desaparezca, al menos aminore. Igual voy a sonar muy soberbia pero yo creo que lo puedo hacer mejor que ZARA, puedo aspirar a tener ropa de la misma estética y calidad, tener un trato más humano y una marca que me respalde, una comunicación visual con mi cliente que sea un referente para ellos. Que la gente tenga mayor aceptación, que ya ni siquiera sea un tema para alguien”.

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El informe Second Hand Effect asegura que los mercados de segunda mano tienen un efecto beneficioso para el medio ambiente, pues hace que diferentes bienes de consumo cumplan su periodo de vida útil antes de llegar a su deshecho. El consumo de ropa de segunda mano, además de reducir la huella ambiental de las personas, crea comunidades de vendedoras y compradoras que adoptan esto como un estilo de vida a partir de un consumo inteligente y sostenible.

Imagen por: Sandra Ramírez, marzo 2020, 14va Edición "Adiós Clóset Bazar"

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Infografía por: Laksmi Pérez, julio 2020, "El negocio del SECOND HAND"

Para las compradoras de bazares second hand, los beneficios van desde probar distintos estilos con las prendas a bajo costo, hasta hacer amistades con las vendedoras. An Bueno, de 21 años de edad, es compradora de bazares en línea y señala: “una amiga me dijo que en los bazares podía encontrar unos mom jeans a precios accesibles ya que en tiendas estaban a casi $800. A mi me gusta la ropa de bazares porque puedo experimentar con distintos estilos sin gastar demasiado, como hay prendas únicas es difícil ver a alguien con la misma prenda”.

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La coordinadora regional de Eficiencia de Recursos para América Latina y el Caribe, Adriana Zacarías, explica para Noticias ONU: “si pudiéramos poner en práctica la economía circular, podría generar nuevos mercados [...] lo que podría llevar a la innovación y generación de empleos”. Alargar la vida útil de materiales generaría la creación de cinco millones de empleos.

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La producción de empleos que genera la venta de ropa de segunda mano es también una de las principales premisas a considerar. Tener un bazar propio significa tener un negocio personal  y organizar individualmente toda una logística de comercio. Gabriela Campos lleva un año comprando ropa de bazares en línea y asegura que, además de aportar “un granito de arena para disminuir los problemas ambientales”, también es una ayuda económica para vendedoras y compradoras. 

Industria global de la moda, (Junio 2020

Imagen recuperada de: Instagram @fast_revmexico, junio 2020

Un engranaje de la maquinaria: INDITEX

Mitzy Diana Palestina Medina, dueña del bazar Gran Conciencia, explica: “cuando entré a la secundaria y al bachillerato, me preguntaba por qué volvía tan loca a la gente el consumir en tiendas como Zara, Mango, Bershka, en general, a las tiendas de grupo INDITEX. Yo pienso que en la paca puedo encontrar ropa de mejor calidad y que me dure. Vender ropa second hand es algo más consciente y sustentable”.

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Al igual que Mariel Sánchez, Mitzy comercia ropa de segunda mano a través de Instagram. Actualmente, luego de un año y medio en esta red, su bazar cuenta con más de 5 mil seguidoras. Para ella, es difícil dejar de consumir fast fashion pues su complexión delgada le impide encontrar ropa a la medida. No obstante, la compra y venta de second hand la ha impulsado a dejar de seguir tendencias y ser consciente con las problemáticas que desencadena la moda rápida. 

El fast fashion es una tendencia que aumentó con la globalización económica y cultural a nivel mundial. Se trata de una cadena de producción y comercialización de ropa que adapta los estándares en tendencia para presentarle a las clientas prendas con diferentes estilos, a precios accesibles y de manera inmediata. El comercio internacional y las tecnologías de comunicación han acelerado el crecimiento de esta industria pues permiten que la moda traspase fronteras y se inserte en las compradoras como una necesidad constante de cambio. 

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La moda rápida es reconocida por los costes de las prendas, que si bien no son accesibles para la clase baja, surgen como una alternativa de consumo para la clase media. El método de producción de esta industria se basa en la inspiración y copia de diseños en grandes desfiles de moda, no se trata de prendas únicas de autor, sino de prendas replicadas en masa. Además, sugiere poco esfuerzo para el comprador, ya que es fácil de usar, combinar y adquirir. 

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Las características anteriores hacen que el fast fashion sea una alternativa viable para millones de personas, sin embargo, sus repercusiones sociales y ambientales son alarmantes. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que para confeccionar unos jeans se requieren de 7500 litros de agua, lo equivalente a la cantidad que consume una persona en siete años. Además, cada segundo se quema la cantidad de textiles equivalente a un camión de basura. 

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Infografía por: Mariana Cortés, julio 2020, "INDITEX EN EL TIEMPO"

En años recientes, la concientización de diversos sectores ha visibilizado la falta de ética en la producción y consumo de moda rápida, Inditex es la marca de ropa más perseguida por asociaciones ambientales y fanáticas de la moda. Luego del derrumbe de la Rana Plaza en Bangladesh, la lupa mediática provocó el surgimiento de movimientos como Fashion Revolution, un movimiento fundado por las diseñadoras Carry Somers y Orsola de Castro. 

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En entrevista para Noticias de Moda Sostenible, Efraín Paulino Martínez Miranda, coordinador en México de Fashion Revolution, explicó que “lo que tratamos de fomentar en Fashion Revolution es transparencia y trazabilidad, que las empresas que se dedican a la industria nos digan quién está trabajando, quién produce la ropa que usamos y qué materiales se están utilizando”. La iniciativa no propone desaparecer la industria de la moda rápida, sino que esta deje de ver al consumidor como una fuente económica y lo adopte como aliado activo dentro de la logística.  

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Si bien la reutilización de las prendas es una de las alternativas más viables y concretas para reconstruir la forma de consumo en la moda, deshacerse de los patrones establecidos es sumamente complicado incluso para las impulsoras de este estilo de vida. Mariel Sánchez explica “yo que estoy de este lado y que le tengo tanto aprecio a la ropa me sigue pareciendo super complicado divorciarme de INDITEX. No me he divorciado y ya llevo una relación más sana con estas tiendas, ya solo compro básicos, las cosas que neta me voy a poner 100 veces”. 

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Desapegarse de Inditex es una noción utópica cuando se tiene en cuenta su gran predominio, a nivel mundial y nacional. México, de acuerdo a datos recuperados por FORBES, fue el principal país de destino de exportaciones de la cadena, en 2017. Para entonces, Inditex contaba con 357 sedes, repartidas entre sus diferentes tiendas, por ejemplo: Zara, Bershka, Lefties, Pull&Bear, Oysho, Massimo Dutti, Stradivarius, Zara Home y Uterqüe.  

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A nivel nacional, la industria de la moda contribuye el 2.4% del PIB y tiene un impacto en cerca del 67% de actividades económicas totales. Para el año 2018, generó el empleo de 509 mil personas, más del 50% son mujeres. México es uno de los principales focos de exportación en Latinoamérica para la industria de la moda rápida, lo que significa un difícil desprendimiento a esta forma de consumo. 

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Infografía por: Mónica Ramírez, julio 2020, "PROBLEMAS DE LA INDUSTRIA TEXTIL"

Resistir en la interconectividad

Las plataformas de redes socio-digitales han beneficiado a las grandes marcas de moda con el surgimiento de nuevos conceptos como fashion blogger, gracias a personas famosas que acceden a colaborar con marcas, es más sencillo que los espectadores se conviertan en consumidores activos de fast fashion guiados por un incentivo directo. A la vez, tienen la capacidad de aportar una opinión sobre los productos adquiridos, se trata de una cadena de conexiones. 

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El modelo de producción del fast fashion se basa en la búsqueda de factores en común entre las compradoras para propiciar tendencias. Con las redes sociales, es más sencilla la generación de ideas gracias a los algoritmos de búsqueda. Diana Salazar, diseñadora de moda, explica para el video Cómo funciona el fast fashion en México: “hace 20 años no estaba el internet a full como ahorita, la ventaja que tiene el fast fashion es que lo que ves con una influencer o lo que ves en el internet de un artista o algo, los diseñadores de aquí tuvimos que modificarlo”. 

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Por un lado, las páginas web y la publicidad en internet son la nueva estrategia de marketing, sus ofertas bombardean las pantallas diariamente siendo inevitable su compra. Por otro, las personas encargadas de bazares de segunda mano han encontrado la manera de aprovechar también estas herramientas: “las redes sociales son una maravilla, creo que si hay algo que haya equilibrio entre las grandes industrias y las pequeñas son las redes sociales”, comenta Mariel Sánchez.

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Envíos personalizados y entregas presenciales en diversos puntos de la ciudad es como se vive la experiencia de las tiendas en línea. A raíz de la pandemia generada por el COVID-19, el contacto con desconocidos puede llegar a ser una situación de profundo temor. Las pacas de ropa ubicadas en los tianguis se han visto obligadas a cerrar, afectando también a las vendedoras de bazares en línea.

El fenómeno en redes ha dado paso a la creación de páginas que incentivan a sus lectoras a divorciarse de Inditex y otras grandes marcas. Sitios como Malvestida, Noise Magazine, Mercadillo Vintage y The Moda Issue, señalan en sus artículos las diversas problemáticas de la moda rápida, ofrecen consejos para comprar second hand y sobre todo, crean comunidades para hablar de moda sin tabúes.

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En momentos desesperados, medidas desesperadas; las alternativas a los problemas producidos por la cuarentena empezaron a ver la luz: “¿Alguna vez has sentido que tu ropa y tú dejaron de ser la misma persona?”, con esta frase, Panpan dio inicio a Revival, un proyecto para que las compradoras tuviesen la oportunidad de vender su ropa a Mariel para que fuera revendida a través de su tienda. 

Por su parte, datos recuperados por El País Economía indicaron que Inditex registró entre febrero y abril las primeras pérdidas de su historia debido a la pandemia: un resultado neto de 409 millones de euros frente a los 734 millones que ganó en  el mismo periodo de 2019. La gran transnacional ha considerado enfocarse en la digitalización de sus marcas y cerrar varias tiendas físicas alrededor del mundo. La compra en línea abarca actualmente el 14% de su facturación total.

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Imágenes por: Sandra Ramírez, marzo 2020, 14va Edición "Adiós Clóset Bazar"

El futuro de la moda es circular

Luego de las fuertes críticas a la industria textil durante los últimos años, esta se ha encargado de reformar diversas tendencias para atender a una versión más ecológica de sus productos. Un ejemplo de ello es la iniciativa Join Life que consiste en prendas creadas con materiales sostenibles y formas tecnologizadas de producción. Los estándares aseguran un cuidado de las fibras, el agua y el planeta. 

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El código verde de la marca Inditex apunta a la exigencia a sus proveedores sobre la transparencia en la fabricación de las prendas exportadas, apela al cuidado de los y las trabajadoras de la industria no solo en el proceso de producción sino también de comercialización. Sin embargo, esto podría tratarse de una estrategia para capitalizar con la exigencia de los clientes por un consumo responsable.

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El Programa de las Naciones Unidas para el Medio ambiente asegura que la economía circular es una opción viable para alcanzar una urbanización sostenible y así permitir una oportunidad para aumentar el bienestar de los y las ciudadanas reduciendo su impacto ambiental. Es necesario eliminar la economía lineal y permitir un flujo constante de los recursos naturales. La economía circular puede reducir entre el 80 y 99% de los desechos industriales en algunos sectores. 

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Infografía por: Laksmi Pérez, julio 2020, "Economía lineal"

Mitzy Diana, creadora del bazar Gran Conciencia, expone los beneficios que ha traído la second hand a su vida: “No puedo decir que soy una persona 100% perteneciente al second hand, pero cuando me veo en la necesidad de comprar ropa nueva busco que sea resistente y que vaya a durar, para no tener que estar consumiendo constantemente [...] dejas de dañar al ambiente y se deja de producir tanta ropa. Ya no sigues sólo las tendencias, te conoces mejor”.

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Comprar prendas de segunda mano cimenta las bases para una cadena de beneficios a nivel ambiental, social y económico que es difícil imaginar en primera instancia, pues los tabúes históricos que rodean al fenómeno han permeado a la sociedad. No obstante, la popularidad de los bazares y su intención por cambiar la perspectiva de la población en cuanto a este tipo de prendas ha tenido resultados favorables en las compradoras. 

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Mitzy especuló sobre el impacto del second hand, en un futuro: “Cada vez hay más chicas que se suman al second hand, dejando de lado la mentalidad de que es un tipo de ropa para pobres. Hay personas que de toda su vida han consumido ropa fast fashion pero se han dado la oportunidad de consumir ropa de segunda mano porque alguien se lo recomendó. Los bazares van a seguir creciendo y eliminando los tabúes que se tiene del concepto”.

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Si bien se ha planteado la fabricación de prendas más sostenibles, también las grandes marcas han hecho un esfuerzo por unirse a la reutilización de prendas. H&M cuenta con el programa Recogida de ropa; las clientas acuden a la tienda y dejan sus prendas en desuso. A cambio, ellas reciben cupones de descuento para su siguiente compra en la tienda, ¿es esto otra estrategia de ventas?, ¿cómo llegar a un futuro de la moda sostenible si miles de prendas siguen produciéndose al día?

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Mariel Sánchez, de Panpan, asegura: “El futuro está en las cosas usadas. Este sistema capitalista que te obliga a estar comprando constantemente obviamente también te ayuda a desechar constantemente. Imagínate que la gente, en vez de comprarle 10 prendas a ZARA, le compra a 10 personas distintas una prenda. Ya les está ayudando a pagar su renta y no está haciendo rico a todo ese imperio sino a economías locales. Creo fielmente en la economía circular.”

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El uso de ropa second hand, así como el cambio en la forma de producción de grandes marcas de ropa, son parte de una solución al impacto de la industria textil, en el aspecto ambiental como en el social. No obstante, Greenpeace afirma que la eliminación de productos químicos peligrosos no es suficiente pues el verdadero problema es que se está fabricando demasiada ropa en periodos muy cortos.

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Es importante la concientización de los efectos del fast fashion, pero reducir la discusión a exigir que esta industria desaparezca es una noción lejana y poco empática. Se debe tomar en cuenta el valor económico que genera, en Bangladesh el 80% de sus exportaciones son resultado de la industria textil. Lo que resulta necesario es repensar el concepto de la moda y adaptarlo a próximas necesidades.

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